MDM - Maestro creativo ¿conoces bien a tus alumnos?

Dime qué carrera estudias y te diré quién eres... 

No existen generalidades, hay de personas a personas, sin embargo debido a que cada carrera desempeña un papel diferente en la sociedad, el perfil de cada profesional tiene que adaptarse a las actividades que diariamente realiza y al tipo de personas con las que convive. Es por eso, quizá, que la personalidad de cada uno de nosotros suele ligarse a la carrera que estudiamos o ejercemos.

En el caso de los animadores, diseñadores y artistas de toda índole suele decirse que somos sensibles, creativos, muy humanos, perfeccionistas y energéticos. Muchos piensan que somos los jóvenes eternos que inyectamos ganas a las empresas y al equipo de trabajo porque solemos ser innovadores, confiables y positivos.

Sin embargo, así cómo existen flores también existen algunos defectos que nos hacen sufrir contrariedades en nuestro día a día. A veces estamos un poco frustrados con nuestra personalidad, somos introvertidos y no nos gusta socializar tanto como a nuestros compañeros ejecutivos.

Mientras un profesional en ventas o en administración de empresas suele tener facilidad de palabra y ser excelentes en auto promocionarse, los creativos somos un poquito más frágiles y muchas veces tenemos miedo de sobre exponernos.

Aún cuando defendemos a toda costa nuestros proyectos y tenemos una postura auto critica en cuanto a la técnica y al resultado final, también somos más sobre protectores con nuestras ideas y tememos que alguien nos rompa la ilusión. Nos encariñamos con las actividades, nos enorgullecemos de ellas tanto que no queremos dejarlas ir nunca. A medida que crecemos y maduramos en el campo profesional aprendemos a desprendernos de nuestras ideas y formamos equipos en donde éstas pasan por un ciclo natural de existir y morir en segundos. Es parte de nuestro crecimiento, todos hemos experimentado en un inicio el dolor en la crítica y un jalón en el corazón cuando una idea en la que hemos trabajado muchas horas de pronto es rechazada sin piedad. Con la práctica esto disminuye hasta que decimos “oh, bueno, será otra cosa y ya”.

Al ser maestro, especialmente en el caso de aquellos que imparten clases en la universidad, es importante tomar en cuenta que las personas que están atendiendo la lección son, comúnmente, jóvenes que a penas están entrando a la comunidad de diseñadores y artistas; es probable, no conozcan su perfil profesional aún ...o que nunca hayan experimentado el dolor del rechazo creativo. Debemos ser cuidadosos con ellos y explicarles porqué sus ideas si pueden funcionar y cuando no.

Es por eso que aquí dejamos 3 tips que podrían ayudarte a mejorar los resultados de la clase conociendo a los alumnos y exigiendo con cuidado:

1.     Pregunta siempre las inquietudes de los alumnos, sus objetivos y qué ideas tienen con respecto a ello.

Toma un momento para hablar con cada uno de ellos. Si es necesario sentarse con ellos a dialogar una idea en la cafetería de la escuela, hazlo, especialmente con aquellos que son muy tímidos o que no quieren hablar.

A veces parecerá que los alumnos son sosos o apáticos, pero en realidad puede ser que no sepan expresar lo que piensan. Pregunta, pregunta y pregunta.

El secreto del pensamiento lateral es encontrar la solución más creativa pero funcional. Los alumnos deben aprender que no todas las ideas que tienen son las que solucionan el problema que se plantea y que en el mundo profesional van a encontrarse con un sin fin de negativas. Trata de explicarle a tus alumnos la importancia de saber vender sus proyectos como lo haría un administrador de empresas, un agente de bienes raíces o un político. A la vez deberás exponerles el porqué una idea no funcionaría para que lo analicen.

2.     Corta sus alas, pero despacio y con anestesia.

Aquellos alumnos que tienen ideas más grandes de las que pueden terminar en el tiempo del semestre suelen tener un perfil más dinámico y muy energético. Es el típico creativo que quiere hacer de todo y no ha elegido que rama es su favorita.

Trata de incentivar al alumno a aterrizar sus ideas en el campo de lo posible. El truco es hacerlo sin cortarle las alas y sin ser demasiado rudo. Deberás decirle que lo que quiere hacer necesita de planeación y que, aunque la idea es maravillosa, sólo cuenta con unos cuantos meses y no con años. Esto pasa especialmente con los animadores que quieren hacer cortometrajes de 15 minutos de animación clásica en seis meses o que quieren hacer incluso series de youtube en una clase de tres horas a la semana.

No podemos decirle “estás loco, eso no se puede hacer” porque eso sería frenar su ímpetu, pero podemos decirle “¿qué te parece intentar resumirlo a 3 minutos y si te queda tiempo animas los otros 12?” (sabemos que al final del semestre el alumno rezará por terminar los 3 minutos, pero debe ser él quien lo viva.)

3.     Sé lo suficientemente cruel para que te amen al final del semestre.

Para que los puntos anteriores tengan sentido deberás ser estricto con la calidad de la entrega y con las fechas de producción. Si notas que un alumno tiene que animar 3 minutos en un semestre pero al faltar un mes no te ha mostrado nada es muy probable que ese alumno repruebe. Explícale que debe conocer sus tiempos de trabajo pues en la vida real muchas personas intentarán confundirlo. No temas decirle que su calificación está en juego y que se ponga las pilas si no desea repetir la materia.

Los alumnos van a odiarte porque serás exigente y no permitirás que baje la estética ni un centímetro. Van a ir al bar con sus amigos y hablarán mal de ti. Vas a ser el culpable de que se desvelen y de que lloren. En algunas ocasiones ellos van a repensar si quieren dedicarse a esto… pero al final del semestre cuando hayan entregado algo más que una pelota botando o un logotipo mediocre ...van a agradecerte… y habrás cumplido tu misión.

Finalmente, los alumnos que hoy entrenas serán tus colegas del mañana. Ellos y tu estarán compitiendo en el mismo campo laboral y en algunas ocasiones incluso trabajarán en el mismo lugar. Aprende de ellos tanto como ellos de ti y permite que te empapen con esas nuevas ideas que traen los más jóvenes. Convive con ellos, conoce sus sueños, saca conversación como lo harías con cualquiera de tus compañeros en el estudio.


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